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3 técnicas infalibles para asumir y resolver problemas

3 técnicas infalibles para asumir y resolver problemas

3 técnicas infalibles para asumir y resolver problemas

1. Asume siempre tus emociones.

No hay ninguna emoción negativa en sí misma, son siempre mensajes a los que debemos prestar atención. Además, las emociones son directas e inevitables: ante una frustración, aparecerá siempre una emoción negativa. Y esto no es malo. Lo que sí es malo, es que estas emociones asuman el control, cuando nos dejamos dominar por ellas. Y aquí no sirve de nada luchar contra ellas, es más, se vuelve contraproducente. Por tanto, lo correcto es ser consciente del sentimiento que sentimos, aceptándolo y dejando que se vaya llegado el momento.

El budismo nos enseña un pequeño truco para asumir nuestras emociones, asimilándolas con nuestros ojos. Estamos continuamente bombardeados por estímulos de todo tipo y nuestra visión (y el cerebro) no puede asimilarlo todo. Sabes que esos estímulos están ahí y eres capaz de apartar la mirada para focalizar en lo que sí te interesa. Lo mismo debes ser capaz de hacer con tus emociones. Resta su impacto, y de esta forma te influirán menos en la visión del problema.

2. Reestructura tu mente.

Creencias, expectativas y pensamientos influyen también de forma directa a la hora de ver un problema. Desarrollamos estilos y patrones de pensamiento a lo largo de la vida, esquemas que no dicen cómo pensar y actuar. Y, a menudo, estos estilos adquiridos nos llevan a los pensamientos catastrofistas. Si te fijas durante un día en tus pensamientos, verás como muchos son ilógicos y poco funcionales, del tipo todo me pasa a mí, sólo me ocurren cosas malas, no me van a coger en ese trabajo…

¿Cómo puedes cambiar este estilo de pensamiento? Simple: reestructura tu mente. En primer lugar, vigila todos tus pensamientos negativos automáticos que normalmente rondan tu mente y que generan en ti sentimientos negativos. Anótalos y después reformúlalos por otros más funcionales. No se trata de ser positivamente irreal, sino de asumir una actitud más objetiva y realista.

Haciendo esto serás consciente de qué pensamientos te sabotean día a día y podrás poner en juego su validez. Una vez que cuestionas su validez, verás que poco a poco se debilitan.

3. Distánciate emocionalmente.

Para poder salir de una espiral negativa, debemos cambiar la perspectiva, salir de ese círculo que nos asfixia y agobia. ¿Cómo? Distanciándonos emocionalmente.

Imagina que el problema que tienes ante ti es un cuadro al que estás mirando por la parte de atrás. Es todo lienzo blanco, madera y grapas. En cambio, si le damos la vuelta, todo cobra sentido porque hemos cambiado la perspectiva.

Una de las técnicas más fiable y sencilla para poder asumir esta distancia emocional es lo que se conoce como el viajero del tiempo. Consiste en imaginar que eres capaz de viajar a través del tiempo. De esta forma, busca en tu pasado una situación que en su momento fuera muy preocupante y te haya generado mucho malestar. Ahora, valórala con los ojos del presente. Así eres capaz de darte cuenta de que esas preocupaciones (sino todas, gran parte), no tenían cabida. Ahora viaja al futuro, dentro de 5 o 10 años, y mira desde allí el problema que actualmente tienes entre manos. Pregúntate si la forma en que lo estás encarando es la correcta.

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