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5 errores que cometemos al quejarnos

5 errores que cometemos al quejarnos

5 errores que cometemos al quejarnos

¿Sirve de algo quejarse? ¿Es realmente útil o está haciendo que no consigamos lo que queremos? La queja es el deporte (inter)nacional. Y lejos de aquel dicho de quien no llora, no mama, la queja suele alejarnos de la meta, y también suele hacer que nuestra imagen externa se resienta notablemente.

¿Cuánto te quejas durante una semana?

Prueba este breve ejercicio. Enumera la cantidad de quejas que has podido expresar durante la última semana. Podría ser una queja sobre un producto o servicio, sobre un político que hizo algo que no te gustó, un amigo o colega que te molestó o un familiar que hirió tus sentimientos. Incluso podría ser una queja sobre el clima o una película que te decepcionó. Deberías tener al menos 15 o más elementos en la lista si cuentas las cosas pequeñas.

Ahora la pregunta importante: ¿Cuántas de esas quejas fueron productivas? ¿Cuántas obtuvieron el resultado que deseabas? Ese número es típicamente menos del 5%. En otras palabras, si tienes veinte quejas en su lista, solo habrá una (si es que eso) que arroje un resultado satisfactorio.

Muchas de las quejas en tu lista fueron probablemente menores, pero el problema es que nuestra tasa de éxito es igual de abismal cuando el problema es importante o significativo para nosotros. Los estudios demuestran que, si bien somos increíblemente prolíficos para expresar quejas, somos notablemente ineficaces para obtener un resultado satisfactorio porque no nos quejamos con eficacia.

¿Cuáles son los errores que hacen que nuestras quejas sean inútiles?

Aquí hay cinco errores comunes que harán que cualquier queja sea inútil (en lo que respecta a obtener un resultado). Evitarlos es crucial si quieres obtener un beneficio.

  1. No pensamos en lo que queremos lograr. El propósito de quejarse debe ser lograr un resultado específico (ver error # 5 para saber por qué). Por lo tanto, tenemos que hacer una pausa y pensar qué es lo que queremos lograr antes de hablar. Averiguar lo que queremos puede ser obvio cuando llamamos a un representante de atención al cliente para eliminar una tarifa por pago atrasado. Es mucho menos obvio cuando nos quejamos con nuestro compañero o con un colega. Tómate un momento para descubrir qué te hará sentir satisfecho o mejor.
  2. Permitimos que la ira distraiga nuestro mensaje. Usualmente buscamos quejarnos cuando estamos frustrados o irritados. Sentirse enfadado está bien si está claro que estamos tratando de controlar nuestras emociones y comunicarnos razonablemente. Pero cuando nuestra voz se pone demasiado fuerte, nuestro tono demasiado agudo o embellecemos nuestro mensaje con maldiciones y humillaciones, toda la atención del receptor de la queja irá a nuestro enfado y nada de eso a nuestro mensaje real. Como resultado, es mucho más probable que encontremos un argumento o resistencia masiva que una resolución satisfactoria. Quien pierde los nervios, pierde la razón.
  3. Incluimos más de una queja a la vez. Las quejas auditivas siempre hacen que las personas se sientan a la defensiva, por lo que tenemos que expresar nuestros problemas de manera que no los abrume. Es mucho más efectivo expresar una queja y obtener un resultado que tres de ellas y no llegar a ninguna parte porque la otra persona cerró o perdió los estribos. Tentador como es ventilar todas tus irritaciones acumuladas a la vez, no, no funciona.
  4. No nos quejamos con la persona adecuada. Por sorprendente que parezca, rara vez expresamos nuestras quejas a la persona que puede hacer algo al respecto. Hablamos a nuestro socio sobre nuestros amigos y a nuestros amigos sobre nuestro compañero. Nos negamos a llamar a una línea de servicio al cliente porque anticipamos que nos llevará demasiado tiempo y esfuerzo y, en cambio, dedicamos aún más tiempo y esfuerzo a contarle a una docena de amigos sobre el incidente. Si una queja realmente nos irrita, nos lo debemos a nosotros mismos y a nuestra propia tranquilidad para dirigirla a las personas que pueden hacer algo al respecto.
  5. Creemos que expresarlo en exceso nos hará sentir mejor. Tendemos a hacer muchas revelaciones estos días, ya que suponemos que nos sentiremos mejor una vez que lo hagamos. Sin embargo, raramente obtenemos la liberación catártica que buscamos porque para experimentarla, la persona con la que nos desahogamos debe ser buena para validar nuestros sentimientos. Además, expresarlo demasiado sin tratar de obtener un resultado puede hacernos sentir impotentes y victimizados, lo cual no es bueno para nuestra salud emocional. Por lo tanto, elige tu objetivo de desahogo sabiamente y trata de equilibrar lo que expresas para quejarte de manera efectiva y obtener un resultado. Sentirás una liberación emocional y más poder cuando lo hagas.

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Ángel Rull.

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