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¿Cómo están relacionados alimentación y autoestima?

¿Cómo están relacionados alimentación y autoestima?

¿Cómo están relacionados alimentación y autoestima?

Comer en exceso o de manera compulsiva, conductas relacionadas con el descontrol y la dependencia, es típico de personas con la autoestima baja, según han podido demostrar numerosas investigaciones.

El descontrol es producto de sentimientos y emociones que la persona no logra identificar y, por supuesto, ni comunicar ni manejar.

Numerosas personas utilizan la comida como forma de aislamiento emocional, provocado por el malestar de sus emociones y la carencia de motivaciones.

Comen más o menos para protegerse, pensando que así resuelven sus problemas, huyendo en el consuelo o la satisfacción que suele provocar en unos primeros momentos la comida.

Otras personas se castigan a base de dietas excesivamente limitadoras y restrictivas, creyendo que la comida es su peor enemigo, buscando en el adelgazamiento una forma de sentirse mejor.

La falta de autoestima nos empuja a buscar de forma errónea soluciones en la comida, consiguiendo únicamente que esta se debilite aún más, deteriorando nuestro cuerpo y nuestra mente.

Sin embargo, la buena alimentación no se basa solo en nutrir al cuerpo, sino que puede ser algo placentero, además de un acto social que establece y/o refuerza lazos afectivos.

Debemos aprender a comer.

La comida está hecha para ser compartida y disfrutada, dándole el espacio y el tiempo necesario.

Cuando comemos rápido, no estamos procesando mentalmente lo que comemos, por lo que el instinto básico hacia la comida no se saciará y necesitaremos consumir más cantidad de comida.

Sin embargo, cuando comemos sin prisa, experimentamos saciedad, liberándonos del malestar que produce engullir los alimentos, alimentando también de esta forma nuestras emociones.

Por tanto, la comida está directamente relacionada con nuestra vida emocional; así, debemos saber reconocer aquellos momentos que deterioren nuestra alimentación y, por consiguiente, nuestro bienestar.

 

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Ángel Rull.

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