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Felicidad y Personalidad

Felicidad y Personalidad

Felicidad y Personalidad

¿Son nuestros rasgos de personalidad algo estable e inmutable? Numerosos estudios en el campo de la Psicología ya han demostrado que no. Y no sólo eso, sino que además se ha visto que hechos estresantes como una mudanza, que es algo puntual en el tiempo, pueden hacer que nuestra satisfacción vital disminuya drásticamente, incluso más que una crisis económica.

Se ha visto que la personalidad explicaría el 35% de la varianza en satisfacción vital. Esto quiere decir, que mi personalidad y la de los demás resumiría el 35% de las diferencias entre los seres humanos en felicidad global. Un porcentaje nada despreciable. Pero además, se ha abandonado la clásica visión de que nuestra personalidad queda plasmada por completo en los primeros años de vida. Nuestra renta, profesión y círculo social irían moldeando nuestros rasgos durante toda nuestra vida. Además, traumas psicológicos se han podido relacionar de forma clara y directa con estos cambios.

La revista Social Indicators Research publicó hace unos meses una investigación sobre la relación existente entre la evolución de la personalidad y la satisfacción vital, realizada en la Universidad de Manchester. La muestra comprendía casi un total de 9.000 participantes, de edades entre los 15 y los 93 años. Se recogieron los datos en un primer momento (datos 1) y en un segundo momento cuatro años después (datos 2), con el fin de hacer un antes y un después. Midieron rasgos de personalidad y vieron también qué hechos cambiaban en la vida de la gente en esos cuatro años de diferencia, como su situación laboral o el estado civil.

Lo que descubrieron es que la vida de esas personas cambió y también, con ello, su personalidad. La personalidad estaba más unida a la felicidad que cualquier otro indicador.

Pero de todos los rasgos que mejor pueden hablarnos de nuestra felicidad, el más relacionado es la apertura a la experiencia (es la apertura mental, la originalidad y la creatividad, la imaginación y la curiosidad artística e intelectual). Este rasgo, como se ha visto en otros estudios, al aumentar, aumenta también la relación positiva con nuestro propio cuerpo, nos ayuda a bailar mejor, por ejemplo, y realizar más actividades físicas. Abrirnos más al mundo, por tanto, es una gran fuente de bienestar.

 

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Ángel Rull.

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