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Síndrome postvacacional: la dura vuelta a la realidad

Síndrome postvacacional: la dura vuelta a la realidad

Síndrome postvacacional: la dura vuelta a la realidad

Llegado el temido mes de septiembre, cabe preguntarse por qué a ciertas personas la vuelta de las vacaciones se les presenta como la peor de las torturas, mientras que otras consiguen sobrellevar la falta de tiempo libre y la vuelta a la rutina de forma natural.

Aunque a muchos de nosotros no nos haya tocado (por suerte), antaño el trabajador medio no tenía derecho a vacaciones. Esto se debía en parte a que se había observado que tras pequeñas ausencias, el rendimiento laboral disminuía.

Sin embargo (por suerte), el llamado “weekend” o fin de semana se instauró satisfactoriamente, ya que los efectos negativos de la vuelta al trabajo finalmente remitían.

Entonces ¿por qué llevamos la vuelta tan mal? ¿Acaso hemos evolucionado como seres humanos y necesitamos más días de asueto? ¿Somos más aquellos que deseamos que se trabajen dos días y se libren cinco que los que se conforman con una semana convencional? Tristemente la respuesta es: NO.

El llamado “síndrome postvacacional” se presenta tanto en hombres como en mujeres, y actualmente su incidencia en jóvenes aumenta.

¿Qué factores predisponen entonces a José a padecer este síndrome en contraposición a Carlota, que se toma la vuelta al trabajo con humor?

  • Problemas laborales: un ambiente de trabajo negativo, problemas entre compañeros/jefe el riesgo a perder el empleo o la insuficiente satisfacción personal (motivada por un bajo salario, escaso confort…).
  • Elevado nivel de estrés durante el periodo vacacional: si durante las vacaciones, la persona ha de hacer frente a otras obligaciones (como el cuidado de personas dependientes, tareas domésticas o similares), el descanso se verá restringido.
  • Personalidad ansiosa: personas con tendencia a la preocupación excesiva, a querer mantener todo bajo control o con un elevado grado de responsabilidad.

El síndrome postvacacional se presenta de diversas formas: desde la irritabilidad, hasta la falta de concentración, pasando por aumento de peso, llanto o decaimiento. Estos síntomas pueden llegar a afectar a otros ámbitos de la vida.

¿Qué soluciones hay para José?

Principalmente, es importante que la empresa tenga en cuenta esta tendencia e intente propiciar no solo un buen rendimiento sino un entendimiento del problema. Algunos consejos serían la reincorporación a la empresa a mitad de semana, una jornada inicial más ligera u ofrecer servicios de ayuda psicológica a los empleados.

A nivel individual, técnicas de relajación y ejercicio físico constituyen un buen inicio para disminuir los síntomas de este síndrome, pero también se aconseja planificar la “puesta al día” del trabajo, mantener una actitud positiva (buscar motivaciones laborales, mantener salidas con amigos, actividades de ocio…) y volver de las vacaciones uno o dos días antes de la reincorporación para organizarse con tranquilidad.


Fernández Alonso, F. (2011), ¿Por qué trabajamos?: El trabajo entre el estrés y la felicidad, Ediciones Díaz de Santos, Madrid.

Lavilla Royo, F. J. (2012), Síndrome Postvacacional.

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